Este año te proponemos que, durante este Adviento que hemos empezado, dejes que el SÍ de Dios se vaya apoderando poco a poco de tu vida. Es como el paso previo: cuando nosotros no nos decidimos, cuando estamos asaltados por mil y una dudas, Dios viene en nuestra ayuda y nos impulsa a salir de nuestro egoísmo y entregarnos sin medida.
Te recomendamos tener un momento de silencio a partir de la reflexión que aparece en el cartel de abajo y que nos invita a descubrir el «sí que rompe la noche».
Dios es así de inesperado y, a veces, de inoportuno. ¡Cómo nos gustaría controlar perfectamente cuándo, cómo, dónde se ha de manifestar Dios! Pero Dios es incontrolable. No sabemos el día ni la hora en la que se va a hacer el encontradizo con nosotros. Pero algo sí tenemos claro: QUIERE ENCONTRARSE CON NOSOTROS. Es su «sí», su apuesta radical por cada uno de nosotros. Y eso nos tendría que hacer cambiar el rostro y dejarnos de caras largas.
¿Cuándo Dios me incomoda? ¿Siento que él, en otras ocasiones, es aliento para mi camino? ¿Cuándo lo busco yo?






