Primera lectura

Génesis (14,18-20)

Lectura del libro del Génesis.

EN aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todas las palabras del Señor y todos sus decretos; y el pueblo contestó con voz unánime: «Cumpliremos todas las palabras que ha dicho el Señor».
Moisés escribió todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes de los hijos de Israel ofrecer al Señor holocaustos e inmolar novillos como sacrificios de comunión. Tomó Moisés la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después tomó el documento de la alianza y se lo leyó en voz alta al pueblo, el cual respondió: «Haremos todo lo que ha dicho el Señor y le obedeceremos».
Entonces Moisés tomó la sangre y roció al pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros, de acuerdo con todas estas palabras».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Salmo 109

TÚ ERES SACERDOTE ETERNO,
SEGÚN EL RITO DE MELQUISEDEC.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
«Eres príncipe
desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, desde el seno,
antes de la aurora.»
El Señor lo ha jurado
y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec.»

 

Segunda lectura

1 Corintios (11,23-26)

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

HERMANOS:
Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».
Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».
Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

¡Palabra de Dios!

Evangelio

Lucas (9,11b-17)

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, Jesús hablaba a la gente del reino y sanaba a los que tenían necesidad de curación. El día comenzaba a declinar. Entonces, acercándose los Doce, le dijeron: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado».
Él les contestó: «Dadles vosotros de comer».
Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para toda esta gente».
Porque eran unos cinco mil hombres.
Entonces dijo a sus discípulos: «Haced que se sienten en grupos de unos cincuenta cada uno».
Lo hicieron así y dispusieron que se sentaran todos. Entonces, tomando él los cinco panes y los dos peces y alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron lo que les había sobrado: doce cestos de trozos.

¡Palabra del Señor!

Oración

Todas las oraciones de los fieles se reúnen en esta, que dice el sacerdote

OH, Dios, que en este sacramento admirable
nos dejaste el memorial de tu pasión,
te pedimos nos concedas venerar de tal modo
los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros
el fruto de tu redención.
Tú, que vives y reinas con el Padre.

 

Reflexión

Gasta un ratito de tu tiempo en hacer tuya la Palabra

LA EUCARISTÍA, CELEBRACIÓN Y COMPROMISO

En esta fiesta del Cuerpo y la Sangre del Señor se acentúa la idea del pan compartido que nos da la vida y refuerza la fraternidad y la solidaridad entre los cristianos. A su vez, se nos interpela sobre el hambre y la miseria que viven muchos hermanos nuestros por el egoísmo y acaparamiento de unos cuantos. 

En esta perspectiva deberíamos preguntarnos hoy lo que significa para nosotros la celebración de la Eucaristía. Ella no es sólo el momento de una vivencia religiosa; es ante todo una convivencia en el recuerdo vivo del mismo Señor, que vivió y sigue viviendo dentro de la comunidad reunida, que proclama el misterio salvador de su muerte y resurrección. 

La celebración de la Eucaristía está destinada a provocar el compromiso entre los cristianos. La persona de Jesús, sus palabras y acciones, comprometen a un verdadero cristiano a un estilo de vida diferente, y de modo particular, la participación y la comunión con el cuerpo del Señor, debe estar orientada a ir construyendo la comunión de los creyentes como verdadero cuerpo místico de Jesús; cuerpo en el que se haga realidad la unidad en la diversidad por los dones y carismas. 

San Pablo habla de una celebración indigna refiriéndose a la comunidad de los Corintios donde algunos cristianos fomentaron la división y la discriminación por la opulencia y el despilfarro en la celebración de la Eucaristía. Hoy podemos entender como indignas aquellas celebraciones formalistas, frías, sin preparación y por salir del paso, alas que los fieles asisten por rutina o por «obligación», y que no llegan a comprometer a nada. Por eso, la falta de compromiso en nuestras celebraciones, hace que las mismas celebraciones sean, más que signos, contrasignos. Al terminar la celebración de la Eucaristía los cristianos nos dispersamos demasiado tranquilos sin un verdadero compromiso o preocupación por lo que hay que hacer, por lo que hay que proyectar para ir cambiando la realidad de injusticia, miseria y hambre en la que viven muchos cristianos

La celebración de la Eucaristía hoy, día del Corpus Christi, no pide tanto una manifestación externa pública pomposa y solemne de nuestra fe, cuanto una celebración de los creyentes de cara a un mayor compromiso; más que «ostentar» al Señor en el ostensorio de una custodia maravillosa, manifestar al Señor en nuestras personas y comunidades, en la solidaridad efectiva a través del repartir y el compartir para que todos podamos vivir en dignidad.