Primera lectura
Proverbios (8,22-31)
Lectura del libro de los proverbios.
MOISÉS habló al pueblo diciendo: «Pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra; pregunta desde un extremo al otro del cielo, ¿sucedió jamás algo tan grande como esto o se oyó cosa semejante? ¿Escuchó algún pueblo, como tú has escuchado, la voz de Dios, hablando desde el fuego, y ha sobrevivido? ¿Intentó jamás algún dios venir a escogerse una nación entre las otras mediante pruebas, signos, prodigios y guerra y con mano fuerte y brazo poderoso, con terribles portentos, como todo lo que hizo el Señor, vuestro Dios, con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos?
Así pues, reconoce hoy, y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios allá arriba en el cielo y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Observa los mandatos y preceptos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos, después de ti, y se prolonguen tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Salmo 32
SEÑOR, DIOS NUESTRO, ¡QUÉ ADMIRABLE ES TU NOMBRE EN TODA LA TIERRA!
Cuando contemplo el cielo,
obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él;
el ser humano, para mirar por él?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.
Segunda lectura
Romanos (5,1-5)
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.
HERMANOS:
Habiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por el cual hemos obtenido además por la fe el acceso a esta gracia, en la cual nos encontramos; y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Más aún, nos gloriamos incluso en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia, la paciencia, virtud probada, la virtud probada, esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.
¡Palabra de Dios!
Evangelio
Juan (16,12-15)
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».
¡Palabra del Señor!
Oración
Todas las oraciones de los fieles se reúnen en esta, que dice el sacerdote
DIOS Padre, que, al enviar al mundo la Palabra de la verdad
y el Espíritu de la santificación,
revelaste a los hombres tu admirable misterio,
concédenos, al profesar la fe verdadera,
reconocer la gloria de la eterna Trinidad
y adorar la Unidad en su poder y grandeza.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Reflexión
Gasta un ratito de tu tiempo en hacer tuya la Palabra
MARCADOS TRINITARIAMENTE
La Trinidad no es solo para creerla, sino para practicarla y para vivirla. Si estamos hechos a imagen y semejanza de la Trinidad, no se refiere a lo físico o a cualidades más o menos buenas, más o menos brillantes; no porque tengamos conciencia de lo bueno y de lo malo, porque seamos libres para lo bueno y para lo malo, porque tengamos afán de superación y capacidad creativa. Todo esto es un conjunto de valores que colocan al hombre en el centro de la creación.
Pero la imagen divina con la que estamos marcados es más honda, llega al núcleo de nuestro ser y nuestra personalidad, se enraíza en nuestra rica constitución. Podemos llamarla dinamismo de relación, de acogida, de comunión y de entrega, porque Dios es amor.
El hombre está hecho de manera que tiende con toda fuerza a vivir en relación. El hombre que se encierra en sí mismo, autista, es una caricatura de persona. El hombre será más humano y más persona en la medida que se abre, se comunica, dialoga, comparte, ama. El hombre no se crea a sí mismo y se realiza para sí mismo. Depende de tantas personas y circunstancias amorosas, que se perfecciona cuando vive para los demás.
Este es un proceso largo, penoso, difícil. Tenemos también otras tendencias que bloquean este dinamismo. Nuestro camino ha de ser liberador, superando tendencias y pasiones que te «curvan» (dice san Agustín), te atan, te destruyen; y conquistando etapas y metas marcadas por la belleza, la dignidad, el servicio, la comunicación.
Entonces, practicar la Trinidad es multiplicar las acciones que forjan comunidad. Vivir la Trinidad es sentir e irradiar todas las virtualidades del amor.
Entonces, las imágenes más parecidas de la Trinidad son aquellas en las que brillan los valores divinos, como la amistad, la familia, el grupo, la asociación, la comunidad. Esto exige que las personas alcancen un grado notable de libertad y dignidad, que respeten y estimen al otro, sea quien sea y de la condición que sea, que aprendan a dialogar, a compartir y servir.
Entonces, cuantos trabajan por la liberación de los hombres y los pueblos, cuantos se esfuerzan por dar a todos la palabra, cuantos luchan por la igualdad y la solidaridad, son imágenes trinitarias e instrumentos en manos de la Santísima Trinidad.






