Estamos llegando al final de la Cuaresma. Pero no por eso se nos acaban nuestras ofertas. Este domingo te ofrecemos una experiencia personal… solo para ti. Pero que seguro que te sentirás obligado a compartir con los demás. Una promesa de permanencia absoluta. Hay alguien que siempre estará contigo y para ti. Incondicional. No se trata de darte un barnizado pasajero ni de hacerte una recomposición chapucera. Él te repara, te reconstruye, te hace nuevo, sin importar lo que haya pasado en tu vida. Este Médico cura todas las heridas y llena todos los vacíos, porque es rico en misercordia.
Elige entre dejar pasar los días sin más, esperando a que «el tiempo lo cure todo» o reconocer tus roturas y sentir a Dios cosiendo tus heridas y sanando tus llagas
Comienza releyendo el evangelio de este domingo: el Jesús y la adúltera; en las páginas siguientes lo encontrarás. Escucha la Palabra y déjate mirar por Jesús. Su mirada siempre es una mirada de ternura, de misericordia, de perdón… una mirada que sana y que transforma. Si quieres, puedes escuchar un canto sobre el evangelio; accede a él desde aquí. Puedes poner en tu lugar de oración una venda o una tirita, para recordr que Dios cura siempre tus heridas.
Si te has decidido a experimentar esta caja de la quinta semana, además puedes añadir a tu cesta vital alguno de estos extras:
Elige uno de estos extras, tomado de la Palabra de este domingo, medítalo y escribe para ti lo que el Señor te revela a través de él. Si quieres, puedes compartirlo abajo en la caja de los comentarios.








