No te vas a creer lo que te ofrecemos esta semana. Es una experiencia VIP, para dos personas: tú y Dios. Te garantizamos una acogida excepcional, un amor sin límites y una fiesta preparada especialmente para ti. No hace falta venir de esmoquin; te dejarán pasar aunque vengas con los zapatos gastados del camino, con la ropa polvorienta y con el corazón roto. Es más: te tienen preparado un traje de fiesta y un anillo que significa tu dignidad de hijo. La puerta está abierta, siempre lo estuvo: para esperarte, para festejarte, para hacerte experimentar lo que tu Padre quiere para ti.
Elige entre atrincherarte en tus convicciones y maneras de ver y hacer, o abrirte a la grandeza de reconocer tus propios límites, a la acogida del error y al perdón sin devolución obligatoria.
Comienza releyendo el evangelio de este domingo (sí, el del hijo pródigo), en las páginas siguientes. Escucha la Palabra y déjate abrazar. Disfruta de este Padre que derrocha ternura, que te recibe y que quiere lo mejor para ti. Y obra en consecuencia: si has recuperado tu dignidad de hijo, no viva como un «asalariado» de Dios, mero cumplidor de órdenes o de mandatos. Disfruta de tu libertad de hijo y mira a todos como hermanos.
Si quieres, puedes mirar un vídeo muy sugerente. Accede a él a través el código QR del margen o desde aquí. Aunque estamos en Cuaresma, hoy, domingo laetare, pon algún signo de fiesta o de alegría en tu rincón de la oración.
Si te has decidido a experimentar esta caja de la segunda semana, además puedes añadir a tu cesta vital alguno de estos extras:
Elige uno de estos extras, tomado de la Palabra de este domingo, medítalo y escribe para ti lo que el Señor te revela a través de él. Si quieres, puedes compartirlo abajo en la caja de los comentarios.








