El Obispo de Jaén ha escrito esta carta a todos los fieles de la diócesis con motivo de la Jornada de la Sagrada Familia.

Jaén, 26 de diciembre de 2021

El domingo, 26 de diciembre de 2021, dentro de la Octava de la Natividad del Señor, celebramos la Jornada de la Sagrada Familia, que este año tiene por lema “Anunciar el Evangelio de la familia hoy”.

Nuestra mirada contemplativa se dirige a la Familia de Nazaret, y de aquí brota como de una fuente un manantial de amor que ha de ser el motor que nos anime a vivir en la familia un amor fecundo.

Os invito, queridas familias, a volver la mirada confiada y esperanzada al Señor, “porque tampoco el misterio de la familia cristiana puede entenderse plenamente si no es a la luz del infinito amor del Padre, que se manifestó en Cristo, que se entregó hasta el fin y vive entre nosotros. Por eso, quiero contemplar a Cristo vivo presente en tantas historias de amor, e invocar el fuego del Espíritu sobre todas las familias del mundo” (Amoris laetitia, 59).

Desde esta mirada al hogar de Nazaret nos sentimos también interpelados y comprometidos a una actitud de constante conversión, purificación, pues todos estamos llamados a la santidad. El caminar juntos, aunque no exento de dificultades, diferencias y hasta conflictos, nos ayudará a sentir que el hermano que tengo al lado es también mi fortaleza. Dios ha entrado en diálogo con la Humanidad, y Él también nos enseña que el encuentro, el diálogo como apertura de los unos a los otros nos hace dar pasos firmes para “caminar juntos”. Cuidemos con decidido empeño los preciosos vínculos familiares, esposos, hijos, padres, abuelos, nietos. Esto nos hace bien y a hacer bien a la sociedad en la que vivimos.

En la homilía en el inicio de mi ministerio como Obispo de Jaén os decía: “Juntos, viviendo la comunión, la participación y la misión, es decir, en sinodalidad, continuaremos la misión que el Señor nos encomendó: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16, 15)…” Y también os hablada de los obstáculos que nos encontramos en este momento de nuestra historia. La familia cristiana puede encontrarse con dificultades para vivir la propia vocación, pero nuestra mirada es siempre una mirada de esperanza, conscientes de que este es nuestro momento, el tiempo de Dios.  Por eso, vuelvo a dirigirme a todos con la confianza puesta en el Señor que nos ayudará a través de nuestros dones, de las iniciativas comunitarias y, sobre todo, con su Gracia, haciéndonos crecer en calidad y cantidad para el servicio del Evangelio y de su Pueblo”.

Estos días de Navidad la contemplación del Misterio de Dios hecho carne en Jesucristo, nacido en el seno de una familia, nos hace mirar la realidad que nos circunda con una mirada diferente y nos empuja salir, conscientes de las necesidades de los demás, para que otros puedan vivir el gozo de esta Buena Noticia, que lo es para todo el pueblo.

Celebramos esta Fiesta dentro del Año “Familia Amoris Laetitia, en el 5º aniversario de la Exhortación Apostólica que el Papa Francisco dedica a la belleza y la alegría del amor familiar. Año que concluirá el 26 de junio, con el X Encuentro Mundial de las Familias en Roma con el Santo Padre.

Acontecimiento eclesial al que nos uniremos desde las diócesis de nuestra Provincia Eclesiástica, celebrando distintos actos, tanto diocesanos como interdiocesanos, que se ofrecerán en los próximos meses.

El papa Francisco nos invitaba a que este año sea «un renovado y creativo impulso pastoral para poner a la familia en el centro de la atención de la Iglesia y de la sociedad«.a rezar, «para que cada familia sienta en su propia casa la presencia viva de la Sagrada Familia de Nazaret, que llene nuestras pequeñas comunidades domésticas de amor sincero y generoso, fuente de alegría incluso en las pruebas y dificultades« (Ángelus, 14 de marzo de 2021).

Os animo a poneros en camino, como peregrinos de esperanza, y de la mano de María y José acercaros a Jesucristo; que Él y su amor sea el centro de nuestras familias, iglesias domésticas que deben ser al tiempo que discípulas en la escuela del hogar de Nazaret, misioneras de ese amor, para anunciar el Evangelio de la familia a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Os encomiendo a la Sagrada Familia para que siempre os ayude a construir un hogar inspirado en el amor de Belén y de Nazaret, un hogar que sea escuela de amor y de convivencia, fundamento de una sociedad de personas libres, alegres y santificadas por el amor de Dios.

+ Sebastián Chico Martínez

Obispo de Jaén