El papa Francisco ha nombrado a Mons. Sebastián Chico Martínez obispo de Jaén. D. Sebastián ha sido hasta hoy obispo auxiliar de Cartagena. El nombramiento se ha hecho público a las 12.00 horas de hoy, lunes 25 de octubre de 2021, y así lo ha comunicado la Nunciatura Apostólica en España a la Conferencia Episcopal Española. 

Sebastián Chico Martínez nació en Cehegín (Murcia) el 12 de mayo de 1968. Realizó los estudios de Ingeniería Técnica Industrial en la Universidad Politécnica de Cartagena. En 1995, con 27 años, ingresó en el seminario, obteniendo el título de Bachiller en Teología en el centro de estudios de San Fulgencio, afiliado a la Pontificia Universidad de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 7 de julio de 2001.

Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Cartagena, donde ha ocupado los siguientes cargos: coadjutor en la parroquia San Francisco Javier de Murcia (2001-2003); párroco de Santiago Apóstol y de San Isidro y corresponsable de Pastoral Universitaria en la Universidad Politécnica (2003-2010) en Cartagena; capellán de la guardería San Rafael (2006-2008) y de la comunidad Sagrada Familia (2007-2008) en Cartagena; arcipreste de Cartagena-Este (2007-2010); párroco de Nuestra Señora del Rosario en Santomera y vicario episcopal de la zona suburbana II de Murcia (2010-2011); miembro de la Comisión de actividades de Pastoral Juvenil (2010) y del Consejo Presbiteral (2011-2015).

En el momento de su nombramiento episcopal era rector del seminario mayor San Fulgencio y del seminario menor San José, en la diócesis de Cartagena, cargo que ocupaba desde el año 2011. Desde 2016 es canónigo numerario de la catedral y miembro del colegio de consultores.

El 20 de febrero de 2019 se hizo público su nombramiento como obispo auxiliar de Cartagena. Y recibió la ordenación episcopal el 11 de mayo de 2019 en la Catedral de Murcia.

En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios desde marzo de 2020. Fue miembro de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades desde noviembre de 2019.

D. Amadeo Rodríguez, ya desde hoy Administrador Apostólica de la Diócesis de Jáen escribe esta carta a todos los diocesanos invitándonos a acogr al nuevo obispo.

D. Sebastián Chico ha enviado esta carta a la diócesis de Jáen nada más hacerse público su nombramiento.

Sé que lo que ahora voy a decir a toda la Comunidad diocesana de Jaén es, más que una petición, una obviedad. Acojan con afecto y, sobre todo, con sentido eclesial al Pastor que a partir de ahora va a presidir y animar el camino de fe de este pueblo cristiano que tiene en la Diócesis de Jaén la misión de compartir el amor a Jesucristo y de llevarlo a quienes, quizás sin saberlo, tanto le necesitan.

Digo que lo que acabo de pedir es una obviedad, porque yo soy testigo de la calidez del pueblo jiennense, en la acogida que ahora pido para el que será mi sucesor Mons. Sebastián Chico Martínez. Lo que yo he experimentado y siento día a día, es lo que os pido para el Obispo que, el Santo Padre, acaba de regalarnos.

Llega desde la Diócesis de Cartagena, en la que ha sido Obispo Auxiliar. Es un obispo joven, tiene 53 años, y, por tanto, no tiene una fecha cercana de jubilación, cosa que no me sucedió a mí, que vine con 70 años.

Desde este momento le digo, querido Don Sebastián, que este pueblo cristiano, del Santo Reino de Jaén, es cálido en afecto y acoge con ilusión y esperanza a su Pastor. Sabe que su fuerza y su éxito pastoral, además de la confianza en el Espíritu y de la presencia santificadora del Señor en medio de los que compartimos fe y vida, está también en la cálida y activa comunión de la Iglesia. Por eso, la fuerza pastoral y misionera del Obispo será también la de todos nosotros.

El obispo no puede vivir su misión de pastor de la Iglesia sin que los laicos, mayoría del Pueblo de Dios, cristianos en la calle, que representan, cada cual en su ambiente, a la Iglesia en salida, le acompañen activamente en su ministerio. Tampoco lo podría hacer sin la variedad, riqueza y belleza de los carismas que muestran en su vida y en sus acciones los consagrados y consagradas, que tienen presencia entre nosotros.

El Presbiterio Diocesano, vinculado sacramentalmente al obispo diocesano, al que lo ordena y a sus sucesores, puedo asegurar que es especialmente fiel a la promesa que hicieron en su ordenación: su obediencia y respeto al obispo lo manifiestan, sobre todo, en el servicio pastoral que cada uno tiene encomendado, siempre orientado a ofrecer el amor y la misericordia de Dios, y al anuncio fuerte y apasionado de Jesucristo. Os pido que continuéis con Don Sebastián con el mismo talante de acogida cordial y fervorosa que habéis manifestado conmigo.

En este momento, en el que la Iglesia está en camino, el nuevo pastor se va a incorporar como nuestro guía en una Iglesia en “sinodalidad”. Este hecho, el de un cambio de pastor, nos hará ver mejor lo que es la Iglesia, como misterio de comunión, para la evangelización: un sucesor de los apóstoles sucede a otro y la Iglesia de Jaén sigue adelante en su camino, porque lo que importa es el servicio y no la persona.

El Obispo Sebastián será el centro de vuestra oración, el guía de vuestro ser Iglesia y el animador de vuestro caminar unidos como discípulos misioneros. Amadeo y Ramón quedaremos para vosotros como un eco de la sucesión apostólica, que esperamos sea evocado, de vez en cuando, en vuestro afecto y oración.

Seguid rezando por nosotros; pero no olvidéis nunca de que quien ha de focalizar vuestra oración, vuestra fidelidad, vuestro afecto, vuestra colaboración, es el que el Santo Padre nos ha enviado como vínculo de comunión, que no es otro que Mons. Sebastián Chico Martínez.

Que Santa María de la Cabeza, nuestra buena madre, a la que ya estoy seguro que amará filialmente, como la ama con la advocación de la Fuensanta, le acompañe en cada día de su vida giennense.

+ Amadeo Rodríguez Magro

Administrador Apostólico de Jaén

Queridos hermanos y hermanas que peregrináis en la Diócesis de Jaén:

Doy gracias a Dios por esta nueva llamada que me hace en el camino de la vida, para que, puesta siempre la mirada en Él, le siga en esta nueva etapa sirviendo a esta hermosa tierra andaluza, desde donde emana el agua, nuestro río Segura, que riega gran parte de la tierra donde fui llamado a la vida, a ser cristiano, a ser sacerdote y a vivir mis primeros años de apóstol en el Ministerio Episcopal.

Me presento ante vosotros como vuestro obispo y me siento dichoso por esta “esposa” que Dios me regala, a la que ya amo, por pura gracia. Os amo con todo mi ser, con todo mi corazón, y me entrego a vuestro servicio por entero y para siempre. Su hermoso rostro sois cada uno de vosotros queridos jienenses.

Agradezco al Santo Padre, el Papa Francisco, la confianza que ha depositado en mí para nombrarme vuestro obispo, al que manifiesto mi total comunión.

Voy a vosotros con la intención de compartir vuestra vida, caminando juntos como discípulos y seguidores de Jesús. Soy, al mismo tiempo, hermano vuestro por el bautismo y obispo por el encargo apostólico que se me encomienda. Quiero ser un pastor según el corazón de Cristo, un hombre de esperanza. Soy consciente de mis limitaciones y debilidades. Os manifiesto mi deseo de servir al Señor con fidelidad y a vosotros con total entrega. Confío plenamente en la Misericordia de Dios y en su Gracia, como así reza mi lema episcopal: “Me basta tu Gracia”. No obstante, tened paciencia conmigo y ayudadme para que responda adecuadamente a la voluntad de Dios.

El Espíritu nos invita a que toda la Iglesia local camine en sinodalidad, viviendo la comunión, la participación y la misión. Es un momento de gracia y estoy convencido de que Dios me ayudará a conoceros mejor, a atisbar lo que Él nos está pidiendo y, como dice el Papa Francisco, a “hacer que germinen sueños, suscitar profecías y visiones, hacer florecer esperanzas, estimular la confianza, vendar heridas, entretejer relaciones, resucitar una aurora de esperanza, aprender unos de otros, y crear un imaginario positivo que ilumine las mentes, enardezca los corazones, dé fuerzas a las manos”.

Saludo, especialmente, a mi predecesor Mons. D. Amadeo Rodríguez Magro, al que le agradezco las palabras de acogida, de cercanía y fraternidad que me dirigía hace unos días. En ellas me manifestaba su gran amor y cariño a nuestra Diócesis de Jaén, y me alentaba a una total entrega. Sentí gran alivio en mi corazón temeroso ante tan gran misión. Soy un eslabón más, dentro de vuestra rica historia, que continua la preciosa cadena de la Sucesión Apostólica. Acojo con agradecimiento sus palabras de disponibilidad hacia mi persona y a la Diócesis.

También, saludo con gran afecto a Mons. D. Ramón del Hoyo López, nuestro obispo emérito al que manifiesto mi cercanía, mi fraternidad y mi oración.

Os saludo con afecto a vosotros, queridos sacerdotes, ya sois mi familia, enraizada en la fraternidad sacramental, signo de la veracidad de nuestro testimonio evangélico. Sois un gran presbiterio. Una Iglesia a la que sirvió con amor San Juan de Ávila. Estoy convencido que el Señor seguirá dando abundantes frutos a nuestra Iglesia, con nuestra pobreza y la humildad de nuestra entrega.

Saludo a los diáconos, a los seminaristas, a los religiosos y religiosas de los Institutos de Vida Consagrada, Sociedades de Vida Apostólica y Vírgenes Consagradas; a los movimientos, a las asociaciones, a las cofradías y grupos laicales de nuestra Diócesis. Gracias por vuestra oración.

Manifiesto mi respeto y mi cercanía a las autoridades civiles, militares, judiciales y académicas de la Comunidad Autónoma de Andalucía, de nuestra Provincia de Jaén y de cada uno de nuestros pueblos y ciudades. Contad con mi disponibilidad y colaboración para buscar el bien, la verdad, la caridad y la justicia para nuestra sociedad.

Os hago llegar un fuerte abrazo paternal a todos vosotros queridos fieles, familias, niños, jóvenes, ancianos, pero especialmente a los que, por diversas circunstancias, vivís la enfermedad, el sufrimiento, la soledad, la pobreza, la migración, estáis en el centro de mi corazón.

Ruego que recéis por mí para que cada día refleje con más claridad en mi vida el “Santo Rostro” de Cristo, que como joyero custodia nuestra majestuosa Catedral, para que sea el buen pastor que necesitáis.

Pongo mi Ministerio Episcopal junto al manto maternal de la Santísima Virgen de la Cabeza, la Morenita, patrona de la Diócesis de Jaén, donde están presentes todas las advocaciones marianas con las que manifestáis el gran amor que le tenéis a la Madre del Cielo, y pido la intercesión de San Eufrasio, también nuestro patrón, junto con la de todos los beatos y santos que han vivido en esta bendita tierra.

Encomendándoos a San José, patrón y protector de la Iglesia universal, especialmente en este año dedicado a él, pido a Dios que os bendiga a todos.

+ Sebastián Chico Martínez

Obispo Electo de Jaén