Primera lectura
2 Corintios (3,15-4,1.3-6)
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
HERMANOS:
Hasta hoy, cada vez que se lee a Moisés, cae un velo sobre sus corazones; «pero cuando se convierta al Señor, se quitará el velo».
Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad.
Mas todos nosotros, con la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente, por la acción del Espíritu del Señor.
Por esto, encargados de este ministerio por la misericordia obtenida, no nos acobardamos.
Y si nuestro Evangelio está velado, lo está entre los que se pierden, los incrédulos, cuyas mentes ha obcecado el dios de este mundo para que no vean el resplandor del Evangelio de la gloria de Cristo, que es imagen de Dios.
Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por Jesús.
Pues el Dios que dijo: «Brille la luz del seno de las tinieblas» ha brillado en nuestros corazones, para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios reflejada en el rostro de Cristo.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Salmo 84
La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra.
La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo.
El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino.
Evangelio
Mateo (5,17-19)
Lectura del santo Evangelio según San Mateo.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».
Palabra del Señor.
Oración
Todas las oraciones de los fieles se reúnen en esta, que dice el sacerdote
OH, Dios, fuente de todo bien,
escucha a los que te invocamos,
para que, inspirados por ti,
consideremos lo que es justo
y lo cumplamos según tu voluntad.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Reflexión
Gasta un ratito de tu tiempo en hacer tuya la Palabra
Después de haber dicho que él ha venido a hacer cumplir la Ley y no a abolirla, Jesús pasa a citar casos concretos. El primero se refiere al mandamiento de “no matar”. Para observar plenamente este mandamiento no basta con no cometer asesinatos. Hay muchas otras formas de “matar” Jesús dice que no hay que hacerle ningún daño al hermano, no enojarse con el otro… ni siquiera insultarlo. Para Jesús el amor, el perdón y la reconciliación son más importantes que las ofrendas que se llevan al templo. En otras palabras, ¿de qué valen todos los ritos, ceremonias y devociones si no estoy en paz con los demás? La clave está al comienzo del texto: “si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos…”. Estos grupos se preocupaban por el cumplimiento estricto de la Ley. Jesús, en cambio nos invita a vivir siguiendo el espíritu de la ley. Para él, la justicia del discípulo tiene que ir más allá, pues la Ley superior es el amor.






