La Oficina de Prensa vaticana ha anunciado que el martes 11 de mayo se presentará a los medios de comunicación el texto del Motu proprio «Antiquum ministerium». Ya en 2018, el Papa había hablado de la necesidad de dar al servicio de los catequistas una dimensión institucional en la Iglesia.

El Papa lo tenía en el corazón desde hace unos años. En un videomensaje de 2018 a los participantes en una conferencia internacional sobre el tema, Francisco afirmó con claridad que el «catequista es una vocación»: «Ser catequista, esa es la vocación, no trabajar como catequista».

Y poco después añadió que esta «forma de servicio que se realiza en la comunidad cristiana» requería ser reconocida «como un verdadero y genuino ministerio de la Iglesia». La convicción maduró y toma la forma del Motu proprio «Antiquum ministerium» que será presentado el próximo martes a las 11.30 horas en la Oficina de Prensa vaticana, según se ha anunciado en presencia del arzobispo Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, y de monseñor Franz-Peter Tebartz-van Elst, delegado para la Catequesis del dicasterio.

El Motu proprio, por tanto, establecerá formalmente el ministerio del catequista, desarrollando esa dimensión evangelizadora de los laicos deseada por el Vaticano II. Un papel al que, según dijo Francisco en el videomensaje, le corresponde «un primer anuncio». En un contexto de «indiferencia religiosa —había indicado el Papa— vuestra palabra será siempre un primer anuncio, que llega a tocar el corazón y la mente de tantas personas que esperan encontrarse con Cristo».

Este es un servicio que debe vivirse con intensidad de fe y en una dimensión comunitaria, como se subrayó también el pasado 31 de enero en la audiencia a los participantes en el encuentro promovido por la Oficina Nacional de Catequesis de la Conferencia Episcopal Itaiana.  «Este es el momento —dijo el Papa— de ser artesanos de comunidades abiertas que sepan valorar los talentos de cada uno. Es la hora de comunidades misioneras, libres y desinteresadas, que no buscan la relevancia y la ventaja, sino que recorren los caminos de la gente de nuestro tiempo, inclinándose hacia quienes están en los márgenes».