La Conferencia Episcopal, CONFER, OMP y CEDIS invitan a los jóvenes a suscitarse la pregunta «¿Para quién soy yo?» y a todos los católicos a rezar por las vocaciones

Una religiosa calasancia, un seminarista de Toledo, una miembro de un instituto secular y un sacerdote mexicano comparten su testimonio para estas dobles jornadas que se celebran este domingo. Sus testimonios los puedes leer más abajo. 

En España hay 40.706 consagrados —28.323 religiosos, 8.963 religiosos, 2.354 miembros de institutos seculares y 1.066 seminaristas—. Así lo certifican la Conferencia Episcopal Española (CEE), la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y la Conferencia Española de Institutos Seculares (CEDIS), que, junto a Obras Misionales Pontificias (OMP), ofrecieron el pasado día 20 una rueda de prensa para presentar la doble Jornada.

La Iglesia en España celebra estas Jornadas para suscitar en todos los jóvenes la pregunta por su vocación y para invitar a los católicos a rezar y acompañar las vocaciones. Bajo el lema «¿Para quién soy yo?», pregunta recogida de la exhortación «Christus vivit» del papa Francisco, la Iglesia pretende cuestionar a los jóvenes: «¿Te lo has planteado alguna vez? ¿Has pensado alguna vez que Dios cuenta contigo, con toda tu vida, desde todo lo bueno que ha puesto en ti? ¿Te has planteado que puede contar contigo incluso para grandes aventuras?».

Del mismo modo, OMP invita a colaborar económicamente con las vocaciones nativas, es decir, las que surgen en los territorios de misión, que muchas veces cuentan con dificultades materiales para seguir adelante. Gracias a esta colecta, el pasado años se recaudaron 1,5 millones para ayudar a 52 seminarios de 19 países que benefició a 3.595 seminaristas, 500 novicios y 183 formadores. En nuestra diócesis esta colecta es rotativa y les toca este año a los arciprestazgos de Úbeda, Baeza, Cazorla y Sierra de Segura.

«No queremos que ninguna vocación se pierda. Esta Jornada supone un impacto, y los impactos crean cambios que abren procesos de búsqueda», dijo el claretiano Luis Manuel Suárez, responsable del Área de Pastoral Juvenil Vocacional de la CONFER durante su intervención, antes de dar paso a los cuatro testimonios.

Rocío Vázquez Odero, Hija de la Divina Pastora (Calasancia)

Rocío Vázquez Odero es la responsable de Pastoral del Equipo de titularidad del Instituto Hijas de la Divina Pastora en España. Ella comparte su testimonio centrándose en una palabra: normalidad. Nos recuerda cómo paseando por la calle, su madre la presentó a una conocida como su hija «la monja». A lo que la señora respondió: «Ah, pues es normal». Desde esta anécdota cotidiana, Rocío ha insistido: «Sí, somos personas normales, apasionadas, pero muy normales».

La coordinadora de la Pastoral Vocacional del Instituto y directora titular del Colegio de Sevilla viene de una familia de 9 hermanos. «No sé si una familia muy creyente, pero sí estoy segura de algo: ellos me han inculcado los valores evangélicos», ha reconocido.

La religiosa calasancia afirma que ella es «para el Señor y para su Reino». Al mismo tiempo, confiesa ser una apasionada por los jóvenes. «No hay que estar por los jóvenes, sino saber estar con los jóvenes. Y eso tiene mucho de empatía, dice.

Manuel Vázquez Alonso, seminarista de Toledo

Por su parte, Manuel Vázquez Alonso, seminarista de 5º curso en el Seminario de Toledo, que será ordenado diácono el próximo 3 de julio, comparte su vocación. Una vocación temprana, pues empezó a rondarle a los 12 años, cuando iba a entrar al seminario menor.

«El Señor iba trabajando en mí, aunque no me iba dando cuenta. Me dijo ven y yo fui», resalta, contestando a la pregunta lema de estas jornadas.

Lydia Herrero Casanova, Instituto Secular Obreras de la Cruz

La valenciana Lydia Herrero Casanova, del Instituto Secular Obreras de la Cruz, reconoce que encontró a Dios en la belleza de lo celebrativo. Ella conoció su Instituto a través de las consagradas de su parroquia, pero sin saber siquiera qué tipo de vida era. «No eran mujeres especiales; no, eran muy normales. Utilizaban una metodología sencilla e innovadora en sus actividades, entre la fe y la vida…».

«Lo que Dios quería para mí no encajaba en nada establecido, por eso me trajo hasta aquí: porque es parte de la vocación descubrir dónde desarrollar la misión y cómo vivir», afirma. Su opción de vida le ha suscitado casi un leitmotiv: «Seguir siendo de Jesús para los demás».

Carlos Armando Ochoa, seminarista de Tarahumara (México)

Desde la diócesis de Tarahumara, la única en México que recibe ayuda de OMP, da testimonio el seminarista Carlos Armando Ochoa. «Hace 10 años empezó mi vocación. Un sacerdote me invitó a un preseminario y después de la experiencia regresé conmocionado. Y con una convicción: “Carlos, debes partirte y compartirte para los demás”. Y hoy sé que quiero estar en medio de indígenas y mestizos».

El seminarista mexicano ha compartido también las tres eses que intenta que guíen su vida: «Santidad, quiero entregarme a todos y sobre todo los últimos; Sabiduría, quiero seguir escuchando el clamor del pueblo; y Sensibilidad, quiero ser misericordioso con el otro como el Señor lo ha sido conmigo».