«¿Por qué acometer ahora una reforma en mi casa?», puede que te estés preguntando. «¿por qué meterme a hora en este lío, con lo que está cayendo?».
Cuando escuchamos las palabras que le dijo Jesús a Zaqueo, «Quiero entrar en tu casa», sentimos que una vez más Jesús nos pide también a nosotros personalmente lo mismo. Solo el pensar que me lo pide a mí, es suficiente motivo para ver que mi casa necesita reforma. Es tiempo de hacer reformas, quiero que Jesús me habite y tengo que pararme, pensar y escucharle para poder ofrecer lo mejor de mí al que se ofrece por entero.
Puede ser que Zaqueo, piense alguno, no es el más indicado para recibir a Jesús en su casa, alguno diría que es indigno, pero la experiencia que cuentan muchas personas distintas nos muestra que Dios ve lo que podemos ser y no solo lo que somos ahora. Hay que ser valientes y tener una mente abierta, capaz de abrirse a la novedad del Evangelio. Esa es la conversión que nos pide Jesús en esta Cuaresma; busca el Señor gente abierta a la cercanía de Dios.
Es tiempo primero de limpieza mental y vital de nuestra casa; hay un montón de trastos que nos bloquean y nos limitan. Párate, piensa, y escúcha(lo). Esta parada y este silencio y esta escucha serán tu desierto, para que, como Jesús, experimentes la presencia del Espíritu, que es siempre tu guía y tu «arquitecto». Hay gente que lo ha hecho y la vida les ha cambiado por completo. Si quieres escucharlo, aquí tienes el testimonio de Kati y Pancho.






