La invitación de tercer domingo es a preguntar. Si estás inquieto, si tienes que saber, si no te da igual todo… estás donde te corresponde: haciendo, junto con los demás discípulos este camino.
Pero lo nuestro no es pura curiosidad no cotilleo, no queremos parecernos a la vieja del visillo. Lo nuestro es como lo de la esposa que quiere conocer cada vez más al esposo, a quien tanto ama; como lo del amigo que quiere sentir lo que su amigo siente, aunque eso imposible.
El evangelio de hoy está lleno de preguntas… y de respuestas. Dijo Jesús que «todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre» (Mt 7,8).
No dejes de preguntarte y de preguntarle a Dios: ¿por qué estás aquí? ¿por que te ha llamado? ¿por qué te ama tanto? ¿cuál es tu tareas? ¿qué espera de ti?… En el camino del Adviento, iluminado por Jesús, encontrarás respuestas. Y, si no las encuentras, no te preocupes… no tiene que haber una respuesta para todo. Pero la pregunta habrá valido la pena
Señor Jesús, haz que conserve corazón de niño,
no inmaduro e infantil, sino inquieto y humilde.
Conserva en mí el ansia de saber de ti y de saber de mí;
de conocerme y conocerte.
Tú que dijiste que «todo el que pide recibe,
quien busca encuentra y al que llama se le abre»
hazme buscador de ti.
Ayúdame a encontrarte,
para que los otros puedan buscarte en mí:
en mis palabras y en mis obras,
en mi alegría y mi esperanza,
en mis ansias de darte a conocer,
en mi deseo de amarte y de amar a todos. Amén.
1) El domingo tercero de Adviento nos invita a preguntarnos. ¿Que te sugieren todas esas preguntas y respuestas que aparecen en el evangelio proclamado?
2) El papa Francisco nos invita a preguntarnos qué cosas estamos haciendo así porque siempre las hemos hecho. ¿Cuánto de rutinario tiene tu vida cristiana y la vida cristiana de tu comunidad?
3) Aterriza ahora: anota las preguntas que necesitas hacerle a Jesús. Esas que tienen que ver con tu condición de discípulo y con la misión que él te encomienda. Y comentalas con alguien cercano a ti que te pueda ayudar: muchas veces Dios nos responde las preguntas a través de personas enviados por él a nuestras vidas.






