OH, Dios,
gloria de los fieles y vida de los justos,
los redimidos por la muerte y resurrección de tu Hijo
te pedimos que acojas con bondad a tu siervo Fernando,
para que, quien profesó el misterio de nuestra resurrección,
merezca alcanzar los gozos de la eterna bienaventuranza.
Por nuestro Señor Jesucristo.






