Estos días atrás, nuestro Obispo ha escrito una carta con motivo de la publicación, durante el verano, de una instrucción de la Sagrada Congregación para el Clero, que lleva como título «La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia». Un documento más, al hilo de los anteriores documentos eclesiales y papales que nos invitan a transformar nuestras parroquias para que sean más comunidades y para que sean más misioneras. Vale la pena leer la carta y el documento. Los dos los puedes encontrar en la web de la parroquia.

Estamos comenzando curso; con todas las dificultades consabidas. Pero también con toda la ilusión que los cristianos tenemos que tener cuando empezamos algo nuevo o algo de nuevo. Si no lo hacemos así no seríamos portadores de «Buena Noticia». Y sí, queremos ir dando pasos, aunque algunos tengan que ser muy despacio, para que nuestra parroquia sea cada vez más como la Iglesia nos pide y como el mundo necesita. Menos «templum» y más «casa de familia»; menos «dispensadora de servicios» y más «anunciadora de Evangelio»; menos «oficina» y más «hogar» y «hospital»; menos «sacristanesca» y más «plaza abierta»; menos «rutinaria» y más «llena de frescura y de vida»; menos «condenadora» y más «acogedora e incluyente»… Pero te necesitamos a ti. A ti que vienes cada domingo a misa (¡bien hecho!), pero te conformas solo con eso, sin darte cuenta de que Jesús te está llamando a algo más. A ti que descubriste un día que tu vida con el Señor es infinitamente mejor que cuando no lo tenías y que, en algunos momentos cuando estás con él a solas, te ha parecido escuchar su llamada a ser más «testigo», aunque la idea de serlo te causa vértigo. A ti que tienes la vida muy complicada y que huyes de complicartela aún más con las cosas del Señor, aunque al tiempo que huyes sientes cómo ese vacío que habita tus entrañas se hace más grande. A ti que, generosamente, abres tu bolsillo para hacerte solidario con las necesidades de la comunidad y de los pobres, pero te cuesta ensanchar tu agenda para regalar también tu tiempo y tu presencia. A ti te que estás convencido de que no puedes hacer tal cosa, porque no estás capacitado; sin darte cuenta de que el Señor no llama a los capacitados, sino que capacita a los que llama. Sí, te necesitamos a ti. En nuestra Iglesia faltas tú. Es una manera de hablar, ya lo sabemos: claro que estás. Pero pensamos que deberías estar más, y no solo pasar de puntillas.

Para ti hemos preparado a principio de este curso un elenco con todos nuestros proyectos y con todas nuestras actividades. Te lo hemos entregado junto con esta hoja. Y te pedimos que dediques un rato a leerlo. Y que luego, cuando hables con el Señor en silencio, le preguntes si quiere algo más de ti. No tomes la decisión tú solo. Deja que él te ayude a tomarla. Y devuélvenos esta hoja que te hemos ofrecido para contestar por detrás, si es que Jesús te ha tocado el corazón para que participes.

¡Muchas gracias!