OH, Dios,
siempre dispuesto a la misericordia y al perdón,
escucha nuestras súplicas por tu sierva Adelina,
a quien has llamado a tu presencia,
y, porque en ti creyó y esperó,
condúcela a la patria verdadera
para que goce contigo de las alegrías eternas.
Por nuestro Señor Jesucristo.






