El pasado lunes 11, después de casi dos meses, reabrimos la iglesia para la asistencia de los fieles al culto y a la oración privada. Estos días nos han estado sirviendo de prueba, para ver cómo teníamos que organizar el acceso y la salida del templo, la ubicación en los bancos, el desarrollo del momento de la comunión y el cumplimiento de las medidas de higiene y seguridad exigidas por las autoridades en esta fase 1 de la desescalada.
Este fin de semana será el primero en el que acudan los fieles a la celebración de la eucaristía dominical. Lo organizado durante los días previos nos ha ayudado a prever cómo organizar estas misas, que contarán con más asistencia que las de los días entre semana.
Para poder hacer una organización más o menos definitiva de la vida cultual de la parroquia en las próximas semanas (¿meses?) necesitamos la ayuda de voluntarios que se comprometan de una forma estable, especialmente los fines de semana.
En concreto, necesitamos personas para el servicio de acogida, acomodadores, limpieza y lectores.

Servicio de Acogida

Las FUNCIONES de quienes realizan el servicio de acogida son las siguientes:

1) Esperar en las puertas de entrada (dentro de la iglesia) a las personas que llegan para la celebración de la eucaristía y saludarlas al entrar. La entrada a la iglesia es solo la que da al Paseo de la Estación. Y eso incluso los días que venga poca gente a la misa, porque en la puerta de salida no hay hidrogeles ni alfombrilla desinfectante.

2) Recordarles que tienen que entrar con mascarilla a la iglesia y mantenérsela puesta todo el tiempo que permanezcan en ella, excepto en el momento de la comunión. Nadie puede entrar al templo sin mascarilla. La más importante razón de esta exigencia es que tenemos que proteger a los demás de un posible contagio. Si alguien no entiende esta razón, tenemos que esgrimir otra: es una exigencia legal, y si viene una inspección la parroquia podría recibir una denuncia o sanción y por la negligencia de una persona podrían verse privada de la eucaristía la comunidad entera.

3) Invitarlas a que, antes de entrar, se limpien la suela de los zapatos en las alfombrillas rociadas con agua y lejía ubicadas en el atrio entre la verja exterior y las puertas de entrada a la iglesia.

4) Ofrecerles gel hidroalcohólico para que se rocíen las manos o los guantes.

5) Avisar de que lleven sus objetos personales con ellos a su banco (por ejemplo, si traen paraguas porque está lloviendo) y de que no se los olviden cuando se vayan de la iglesia.

6) Evitar que la gente salga de la iglesia por estas puertas, sobre todo al final de la eucaristía de los domingos por la mañana, cuando se puede producir el encuentro entre personas que salen de una misa y las que entrar para la siguiente.

7) Evitar que la gente haga corrillos o se aglomere a la entrada de la iglesia.

8) Clausurar la entrada a la iglesia en caso de que se complete el aforo, explicando con amabilidad la circunstancia a quienes han de quedar fuera e invitándolos a asistir a otra eucaristía. Para ello, recibirán el aviso de los acomodadores, cuando estos vean que el aforo está completo.

9) En las misas del sábado por la tarde y del domingo, procurarán comulgar entre los primeros y se desplazaran a la salida de la iglesia (será solo por el acceso que da a la calle San Carlos). Tendrán las canastas para recibir la colecta de los fieles cuando estos salgan del templo, la agradecerán y los despedirán con amabilidad hasta el próximo fin de semana.

 La ORGANIZACIÓN de las puertas es de este modo:

1) En las misas cotidianas con asistencia normal de fieles, por la mañana se abrirán las dos puertas de entrada de la izquierda. Y por la tarde, las dos de la derecha. Se necesita solo una persona para el servicio de acogida. Las puertas estarán abiertas y sujetas mientras la iglesia esté abierta, antes de la eucaristía y durante la misma, para que nadie tenga que tocarlas para entrar.

2) En las misas de los fines de semana y en los funerales en los que se prevea una asistencia muy numerosa de fieles se abrirán las cuatro puertas de entrada. Se necesitarán dos personas para el servicio de acogida.

3) Los días entre semana está abierta solo una de las puertas del acceso a calle San Carlos. Los fines de semana y en los funerales se abrirán las dos puertas. Estas puertas estarán abiertas, pero entornadas antes y durante la eucaristía. Al final de la misa se sostendrán abiertas con las aldabas, de modo que no tengan que tocarse para salir.

Servicio de Acomodadores

Las FUNCIONES de los acomodadores son las siguientes:

1) Estarán al final de la iglesia, pero no en la puerta de entrada donde están los del servicio de acogida, ni hablando con ellos, para recibir a quienes se han lavado las manos o los guantes y acompañarlos a su sitio en el banco, de modo que se respete el aforo y el distanciamiento social.

2) En el caso de que el aforo de la iglesia se complete (lo que puede ocurrir especialmente en las misas de 12.30 o 20.00 horas de los domingos), avisar a los que hacen el servicio de acogida, que no pueden dejar entrar a más personas.

3) Ayudar a organizar la comunión de modo que se respeten las distancias, los recorridos y los turnos.

4) Al final de la eucaristía, especialmente los fines de semana y los funerales, evitar que la gente se dirija a la puerta de entrada e invitarla con delicadeza a que salga por la puerta habilitada para ello.

5) Si se celebra un funeral, aunque el sacerdote haya dicho que no se puede dar el pésame, puede que algunas personas que intente acercarse a los dolientes para hacerlo. El acomodador procurará evitarlo.

La ORGANIZACIÓN de los asientos es de este modo:

1) Los días entre semana, por la mañana, se utilizarán solo los bancos de la izquierda. Por la tarde, solo los de la derecha. Los que no se usan en cada una de las misas estarán precintados con cinta de baliza. Lo hacemos de este modo para no tener que limpiar dos veces todos los bancos cada día.

2) Los sábados por la tarde, los domingos y los funerales, estarán todos los bancos disponibles para que las personas puedan ocuparlos.

3) Los lugares en los que la gente se puede sentar están señalados en los reposamanos de los bancos, con carteles que indican el asiento ante ellos. Alternadamente se señalan las dos esquinas de un banco y el centro del siguiente. Aunque dos o tres personas juntas de la misma casa, se sentarán separadas, porque, si se sientan juntas, no puede sentarse nadie en el banco de delante ni en el de detrás, con lo que la iglesia pierde capacidad.

4) El aforo de la iglesia en esta primera fase de la desescalada es de 166 personas. Pero es muy fácil saber cuándo se completado: cuando se han ocupado todos los lugares señalados; o dicho de otro modo, cuando se ve desde atrás: dos personas en un banco, una en el siguiente, dos en el siguiente… y no se divisan huecos libres. En la segunda fase, el aforo de la iglesia será de 250 personas y los puestos estarán señalizados de modo diverso.

5) La comunión está organizada de esta manera. En las misas cotidianas, repartirá la comunión solo el sacerdote celebrante. Primero accederán a recibir la comunión, guardando la distancia de seguridad, en una fila única, los fieles que están sentados en los bancos que dan al pasillo del centro, y lo harán por el pasillo central, comenzando los que están sentados en el último banco y terminando los que están en el primero. Una vez recibida la comunión regresarán a su sitio por el pasillo lateral. Cuando estos fieles han comulgado procederán a comulgar los fieles que están sentados en los bancos de la fila lateral; lo harán por el pasillo que está entre los bancos. Para ello, el sacerdote se desplazará delante de este pasillo y regresarán a su puesto por el pasillo lateral. Los recorridos están señalados con flechas en el suelo. En las misas de los sábados por la tarde y los domingos y en los funerales, la comunión la repartirá el sacerdote celebrante y un ministro. Y se hará de la misma manera: entrada por el centro en fila única y regreso a los bancos por los dos pasillos laterales; y después de desplazarse los ministros de la comunión a los dos pasillos entre los bancos, acceso por ellos de los que están sentados en los bancos laterales; regreso por los pasillos laterales. Siempre comenzando los que están en el último banco y terminando los que están en el primero.

Servicio de Limpieza

Las FUNCIONES del servicio de limpieza son las siguientes:

1) Limpiar los bancos con una bayeta mojada en agua y desinfectante, después de las siguientes misas: sábado 20.00 horas, domingo 9.00, 11.00. 12.30 y 20.00 horas, según el turno o turnos en los que esté prestando el servicio el voluntario.

2) Si alguien se ha dejado algún objeto personal en el banco, recogerlo y entregarlo para que sea guardado en la sacristía.

La ORGANIZACIÓN del servicio de limpieza es de este modo:

1) Se repartirán los bancos entre los voluntarios que haya. La limpieza ha de ser efectiva, pero rápida, especialmente después de la misa de 11.00, para que, cuando empiece a venir la gente a la misa de 12.30 esté la iglesia preparada para recibirla.

 

Servicio de Lectores

Las FUNCIONES del servicio de lectores son las siguientes:

1) Los días entre semana habrá dos lectores: uno, que proclamará la primera lectura y el salmo, y el otro para hacer la oración de los fieles.

2) Los sábados por la tarde y los domingos habrá tres lectores: uno proclamará la primera lectura y el salmo, otro proclamará la segunda lectura y el tercero para hacer la oración de los fieles.

La ORGANIZACIÓN del servicio de los lectores es de este modo:

1) Las lecturas y el salmo se proclaman en el ambón.

2) La oración de los fieles se hará desde el atril.

3) No se usarán el leccionario ni el libro de la oración de los fieles ni la hoja Emaús. A cada lector la hermana Encarna entregará una hoja, que el lector subirá en las manos para leer.

4) La inclinación ante el altar (no al sagrario ni al sacerdote) se hace abajo, antes de subir las escaleras, y también abajo, cuando el lector ha prestado su servicio y vuelve a su sitio. Arriba, en el presbiterio, no se hace ninguna inclinación ni saludo.

5) Los lectores procurarán no tocar el ambón ni el micrófono ni el atril.

Si quieres ser voluntario para alguno de estos servicios, ofrécete a la hermana Encarna o inscríbete a través del formulario online presionando el botón de abajo.