El pasado lunes 11, después de casi dos meses, reabrimos la iglesia para la asistencia de los fieles al culto y a la oración privada. Y este domingo 17, el 6º del tiempo de Pascua, hemos podido reunirnos de nuevo para las eucaristía dominicales.
¡Qué gozo vernos de nuevo, aunque con mascarillas, y que alegría sentir la presencia física, aunque sea solo a un metro y medio!
Hemos estado, como cabía esperar, menos gente que de costumbre; pero nos hemos acordado en nuestra oración igualmente de los que por ahora han de quedarse en casa todavía y evitar salir a la calle y a los sitios públicos.
Desde aquí mostramos nuestro agradecimiento a todos. A quienes habéis asistido a las eucaristías, por ser tan respetuosos a las indicaciones que os han dado los voluntarios, para que el desarrollo de las celebraciones sea seguro. Y a quienes habéis prestado los servicios de acogida, acomodación, lecturas y limpieza en favor de los demás hermanos, por hacerlo con generosidad y alegría.







