La pandemia provocada por el covid-19 ha provocado que las Primeras Comuniones se aplacen para otoño, sin poder aún concretar fechas, porque estas dependerán de la evolución de la situación en los próximos meses. 

El Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro ha dirigido una carta a los niños y niñas que se ven afectados por este retraso. En la misiva, el Pastor jiennense les infunde ánimo y les pide que recuerden el verdadero sentido de este Sacramento. También considera que este tiempo de más hasta que puedan recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo aumentará su ilusión y sus ganas para hacerlo.

Aquí tienes el texto de la carta y el mismo mensaje grabado en vídeo con el que el Pastor de la Diócesis ha querido hacerse más cercano. 

Queridos niños y niñas que este año participáis, por primera vez, de la Eucaristía:

Lo primero que quiero deciros es que, en estos días de Pascua, me estoy acordando mucho de vosotros. En circunstancias normales, algunos ya habríais recibido la Primera Comunión o estaríais en puertas de recibirla. Sin embargo, el Coronavirus os ha retrasado lo que esperabais desde hace mucho tiempo con una gran ilusión. Estoy seguro de que, desde primeros de año, contabais los días que os quedaban para acercaros a la Eucaristía a recibir al Señor, a comer su Cuerpo y su Sangre, a encontraros con vuestro amigo Jesús, de Él siempre se recibe paz, alegría y felicidad.

De pronto, algo que teníais tan seguro empezó a ponerse en duda. Estoy seguro de que vuestros papás, que soñaban también con vosotros en ese gran día para la vida cristiana de sus hijos, os habrán explicado por qué no va a ser posible, aunque lo normal es que el Sacramento de la Eucaristía se reciba en este tiempo de Pascua, porque es cuando los cristianos vivimos en la Iglesia la alegría y la vida nueva de la Resurrección de Jesús.

Como os habrán dicho vuestros catequistas, los cristianos vivimos de la Eucaristía y nos alimentamos de ella, especialmente cada Domingo, para vivir haciendo el bien. Siempre se reconocerá a un cristiano del que no lo es porque los cristianos participamos en la Eucaristía. Por eso se dice y se vive que “nosotros sin la Eucaristía no podemos vivir”.

Es posible que cuando pensabais en la Primera Comunión pensabais también en lo que ese día significa para vosotros de fiesta entrañable y familiar. Es natural, las cosas buenas que nos suceden las tenemos que compartir. Pero nunca hemos de perder lo más importante, os sentiréis muy queridos y acompañados, incluso os harán regalos y es posible se prepare un día especial de fiesta, que luego recordaréis con alegría. Pero lo que os quedará ya para toda la vida es que, desde ese día de vuestra Primera Comunión, entre Jesús y vosotros habrá una relación tan íntima que ya no podréis vivir sin Él. Él mismo nos dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre vivirá en mí y yo en él”.

Pues bien, de momento, nada ha sucedido, hay que esperar hasta que sea posible, hasta que el Coronavirus nos lo permita. Pero yo estoy seguro de que, aunque no hayáis hecho la Primera Comunión en Pascua, hay algo muy hermoso que ya quedará grabado en vuestro corazón: el deseo de recibir a Jesús. Este retraso obligado lo ha aumentado, si cabe aún más, y esperaréis con más ilusión y quizás también con una mayor conciencia, de la que teníais antes de que llegara el confinamiento, de lo que en ese día va a suceder.

Es posible, queridos niños y niñas, y también se lo digo a vuestros papás, que el deseo de recibir a Jesús sea ahora más fuerte, más limpio, más claro. A lo mejor ya no son tan importante los adornos que siempre le ponemos a la Primera Comunión, ahora seguramente lo que deseáis es poder un día participar en la Misa y, junto a vuestros compañeros, comulgar: comer el Cuerpo y beber la Sangre de Jesús. Un Cuerpo y una Sangre que son un regalo de amor y de vida. Os digo algo que espero y le pido al Señor que nunca se os olvide: por muy bien que os vaya en la vida, nadie os podrá dar nunca nada que sea mejor que lo que Jesús os dará ese día y ya siempre que comulguéis. La Comunión se puede recibir siempre que tengáis el alma preparada. Pedidle a Jesús que nunca os falte ese deseo que ahora tenéis de recibirle.

Me consta que estáis en contacto con vuestros catequistas y con vuestros sacerdotes, ellos os acompañarán como hasta ahora, aunque en algún caso sólo sea virtualmente. Id preparando con ellos el gran momento en el que sucederá ese encuentro con el Señor en la Eucaristía. Estoy convencido de que ellos os están enseñando conocer y a interiorizar lo que significa decir Amén por primera vez, cuando el sacerdote os ofrezca el Cuerpo de Cristo. Con ese Amén aceptáis que Jesús sea vuestro amigo más íntimo y le dejáis que vaya, poco a poco, llenando vuestra vida de amor de Dios. Así aprenderéis a dar amor y respeto a aquellos con los que convivís cada día: a vuestros padres, hermanos y abuelos, a los compañeros y compañeras de colegio y a eso amigos, visibles sólo por los medios de comunicación, que en cualquier parte del mundo sufren dolor, guerra, carencias y hambre y necesitan de vuestra caridad. De este modo se cumple lo que dice vuestro Catecismo “Jesús es el Señor”: ¿Qué hace en nosotros la Eucaristía? – La Eucaristía nos une más a Cristo y a la Iglesia, fortalece nuestra vida cristiana y nos hace crecer en el amor al prójimo.

No quiero que se me olvide algo muy importante: Jesús os está esperando, Él tiene, todavía, más interés  que nosotros en llegar a vuestro corazón, mientras llega el gran momento, hablad con Él. Jesús os escucha, decidle: «Jesús, amigo, líbranos de este peligro que nos acecha, cura a los enfermos y acoge en la vida eterna a los que han fallecido y ya no van a poder compartir con nosotros  nuestro gran día; pero sabemos que viven contigo y con tu Padre, Padre también nuestro». Desde el cielo se alegrarán de vuestra Primera Comunión.   

Vuestro obispo desea que muy pronto suceda lo que tanto anheláis y quiere que seáis muy felices junto a vuestra familia y a vuestros sacerdotes, catequistas y maestros. Y si os acordáis, decidle a Jesús para mí: «amigo Jesús, dale fuerza a mi obispo Amadeo, para que nos ayude a todos a ser buenos cristianos y testigos tuyos ante otros niños y niñas».

Un abrazo muy fuerte para todos.

 

+ Amadeo Rodríguez Magro

Obispo de Jaén