El párroco ha escrito a los padres de los niños y niñas de Primera Comunión de la parroquia una carta en la que les explica las diversas posibilidades y las circunstancias de las posibles fechas de la celebración del sacramento. En la misiva los invita a ellos y a sus hijos a vivir en la esperanza y les recuerda que todo tendremos que hacerlo de acuerdo con lo que las autoridades recomienden en cada fecha y según la evolución de la situación provocada por el covid-19 vaya tomando.
Estimada familia:
Ante todo, aunque hemos estado en contacto a través de los grupos de WhatsApp y de la web de la parroquia, lo primero que quiero hacer es saludaros, deseando que estéis en vuestras casas lo mejor posible, en este tiempo difícil que nos ha tocado vivir. Sé que algunos de vosotros incluso habéis perdido algún ser querido en estos días: sabed que en la parroquia, la pequeña comunidad que ha celebrado la eucaristía cada día, que ha sido transmitida en directo para que pudiera seguirse desde casa, hemos orado por vosotros y especialmente por los que nos han dejado para irse a celebrar la Pascua Eterna y por quienes os habéis tenido que despedir de ellos en estas condiciones tan tristes.
Sabemos también de la zozobra que os produjo el hecho del aplazamiento de las primeras comuniones y de la desilusión que ha supuesto para vosotros y, sobre todo, para vuestros hijos. Pero somos creyentes. Por eso os animo a hacer vuestras las palabras del apóstol Pablo: “sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien” (Rom 8,28).
Después de estas semanas de confinamiento, algunos de vosotros os habéis puesto en contacto con la Parroquia para preguntar sobre las nuevas fechas de las primeras comuniones. Y nos consta, por vosotros mismos, que algunos restaurantes os están llamando para que reservéis de nuevo las fechas para la comida.
Sabéis que el criterio general de la Diócesis sigue siendo que las primeras comuniones se aplacen para otoño, sin especificar nada más, debido a que no se sabe aún en qué dirección se desarrollará la situación.
Y es que no está clara la evolución que va a tener la pandemia. En estos días nos dicen que hay signos positivos de descenso de contagios y sobre todo de menos ingresos hospitalarios y en las UCIs. Algunos, sin embargo, prevén pequeños rebrotes a raíz de las salidas a la calle en esta primera fase de la desescalada. Incluso hay voces que apuntan que podría haber algún nuevo brote en el verano o en el otoño… En fin, que todos andamos bastante perdidos ahora mismo ante un virus del que poco sabemos y cuyo comportamiento las mismas autoridades sanitarias no conocen todavía del todo.
Nosotros este año, en cierto sentido tenemos algo a nuestro favor: hay menos niños de primera comunión que otros años, con lo que la organización nos resultará menos complicada, aunque permanezcan aún en el otoño algunas medidas restrictivas.
Las celebraciones comunitarias de las primeras comuniones en la parroquia serán estos días:
1) El domingo 6 de septiembre, a las 11.00 horas
2) El sábado 12 de septiembre, a las 11.00 horas
3) El sábado 19 de septiembre, a las 11.00 horas
4) El sábado 26 de septiembre, a las 11.00 horas
En cada una de estas celebraciones admitiremos un máximo de 6 niños, que inscribiremos por riguroso orden de petición.
Pero, como hace unos días, con motivo de la reapertura de la iglesia, os explicábamos, en este momento perfectamente se puede celebrar un bautismo, un matrimonio o una primera comunión, sabiendo que tenemos que respetar el aforo permitido, evitar aglomeraciones, guardando las distancias de 1,5 metros entre personas y prescindiendo de coros, músicos, fotógrafos y operadores de video, y de todo lo que pueda suponer una ruptura de las medidas de distanciamiento social. Y cuando pasemos a la fase 2 de la desescalada, lo haríamos con las medidas restrictivas que se nos indiquen en ese momento. Es decir, las celebraciones que hagamos en los meses del verano, por necesidad, tendrían un carácter de intimidad familiar mucho más grande de lo que habitualmente estamos acostumbrados, con lo cual no pierden nada de su esencia, sino que, más bien al contrario, la destacan. Por lo tanto, si algunos padres quieren celebrar la primera comunión de su hijo o hija de modo sencillo, antes del mes de septiembre, podrían hacerlo en la eucaristía de la tarde del sábado o en la del domingo a las 12.30 horas, sabiendo que no se harían misas especiales de primeras comuniones en este tiempo. Para ello tendrían que ponerse en contacto conmigo, para poder programarlo.
A la hora de hacer vuestra previsión, tened en cuenta:
1) Estamos, en teoría hasta el 25 de mayo en la fase 1 de la desescalada. Si todo va bien, ese día pasaríamos a la fase 2. Ahora en la fase 1, el aforo de la Parroquia (que es de 500 personas) está reducido a 1/3 de su capacidad (es decir, 166 personas) y, en la fase 2, el aforo sería la mitad del normal (es decir, 250 personas). Esperamos que poco a poco la situación se normalice y el uso de la parroquia de vaya asemejando más al que se tiene en condiciones normales; pero, si hubiera un rebrote, podría ocurrir que nos indiquen que reduzcamos el aforo nuevamente, con lo que tendríamos que poner un tope a la asistencia de personas por familia a la celebración.
2) Con respecto a las demás medidas sanitarias, ya sabéis que estas primeras semanas de la fase 1 estamos obligados a llevar mascarilla durante la celebración de la misa, a guardar un metro y medio de distancia unos de otros, a usar gel hidroalcohólico para desinfectarnos las manos… Es de esperar que, cuando pasemos a la segunda fase, estas medidas sean más flexibles, pero no tenemos todavía certeza alguna.
Tendréis que valorar el tema, pensar cómo queréis celebrar la comunión de vuestro/a hijo/a, y medir las posibilidades y la fecha de hacerlo. Pero como todavía está todo bastante incierto, vamos a esperar al día 25 de mayo. Si, llegado ese día, evolucionamos a la fase 2 de la desescalada, os haremos llegar un formulario para que podáis confirmarnos la fecha que elegís.
Os animamos a tener precaución y cuidado en esta fase 1, a ser responsables y sobre todo a no perder la esperanza. Es muy importante que, en este tiempo de miedo, desconfianza y desencanto, sepamos transmitir a nuestros hijos los valores del Evangelio: la confianza en Dios, la calma y la paz.
Oremos unos por otros, para que el Señor nos conceda salir pronto de esta situación y retomar la normalidad de las relaciones y la cercanía física. Dios os guarde.






