Los cofrades de la Hermandad del Silencio viven en sus casas su condición cofrade
Ya sabíamos todos que la procesión del Silencio no iba a salir este año. Lo que algunos no sabían es que los hermanos del Silencio lo son siempre y en las duras y en las maduras. Pues que conste. Hoy han participado de su eucaristía y han convertido los salones de sus casas en improvisadas capillas en las que rezar al Cristo de la Humildad y a Santa María Madre de Dios. Y, recuerdan todos que están llamados en este preciso momento a iluminar cada día la oscuridad que se ciñe sobre nuestra ciudad, y a acompañar a los «cristos» vivientes y a cargarlos sobre sus espaldas con la misma energía con que cada Martes Santo se carga el paso. Para muestra un botón: mirad al Hermano Mayor dando ejemplo, trabajando hoy, acompañando a los «cristos enfermos».






