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NUESTRA MISIÓN
La parroquia de Cristo Rey de Jaén es una comunidad de comunidades en la que todos, corresponsablemente, damos a conocer a Jesucristo y acompañamos a quienes se encuentran con él para que se forjen como discípulos misioneros.
NUESTRA VISIÓN
Teniendo clara nuestra misión, quienes formamos parte de la comunidad parroquial de Cristo Rey de Jaén, aspiramos a crear espacios de corresponsabilidad, fomentar la vivencia de la alegría del Evangelio y de la presencia del Espíritu, que nos guía y acompaña, y la creación de estructuras organizativas centradas en la evangelización, en la acogida y el acompañamiento de grupos de vida y en la atención a los que sufren y a los que no conocen al Señor. Nuestra parroquia se centrará más en las personas que en las tareas.
NUESTROS VALORES
1. La acogida. Ser una Iglesia que invita.
2. La fraternidad
3. La corresponsabilidad.
4. La oración: la experiencia del Espíritu Santo.
5. La vivencia de la fe en grupos pequeños.
Oramos unidos, aunque no estemos juntos. Viernes de la cuarta semana de Pascua
Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.
Oramos unidos, aunque no estemos juntos. Jueves de la cuarta semana de Pascua
En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.
Oramos unidos, aunque no estemos juntos. Miércoles de la cuarta semana de Pascua
Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Realizado el segundo encuentro diocesano de diálogo de laicos: el acompañamiento
El pasado sábado, 24 de abril, tuvo lugar el segundo de los cuatro Encuentros de diálogo proyectados después del Congreso de Laicos diocesano de Jaén, que se celebró el pasado mes de enero. Versó sovbre el acompañamiento.
Oramos unidos, aunque no estemos juntos. Martes de la cuarta semana de Pascua
Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno.
Oramos unidos, aunque no estemos juntos. Lunes de la cuarta semana de Pascua
«Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.












