«Que todos tengan vida…» es el deseo de toda persona de buena voluntad en el mundo. Esta es precisamente la misión que tienen los misioneros, y es también la misión de todo cristiano, llamado a ser discípulo misionero. No podía ser de otra manera, pues nuestro maestro Jesús, nos dice en el evangelio de Juan: «he venido para que todos tengan vida» (Jn 10,10).
Todo lo que organicemos, todos nuestros proyectos misioneros, todas nuestras luchas, y como no, todas nuestras oraciones y liturgias, deben llevarnos a una entrega mayor en favor de la vida «para que todos tengan vida». De hecho nuestro Dios es un Dios de vida y por eso la vida debe estar siempre en primer lugar.
El día de la Epifanía del Señor se celebra la jornada y colecta pontifica de los catequistas nativos y del IEME.
El Instituto Español de Misiones Extranjeras, IEME, es una sociedad de vida apostólica de sacerdotes seculares diocesanos españoles que se asocian entre sí para dedicarse a la actividad misionera de la Iglesia. Son notas esenciales del IEME, que configuran su identidad y que han permanecido siempre en la convicción íntima de sus miembros:
- La pertenencia al clero secular diocesano de España;
- La plena dedicación a la actividad misionera de la Iglesia;
- La asociación mutua para que, viviendo la fraternidad y comunión apostólicas, realicen mejor la común vocación misionera.






