«Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos»; así decía el señor a su pueblo, a través del profeta Isaías (Is 58,6-7).
No se trata, en la Cuaresma, de hacer sacrificio o ayuno por el puro hecho de hacerlos, como una rutina necesaria, sino para transformar nuestros corazones a la imagen de la generosidad y la misericordia de Dios. Dale un sentido al ayuno de tu Cuaresma abriendo tus entrañas a quienes se benefician del proyecto «Luz y más» de las Misioneras de Acción Parroquial.






